¿Cuando aprenderemos a apreciar lo que tenemos?
jueves 5 de noviembre de 2009 - - 0 Comments
El otro día me enviáron un correo electrónico que me impactó y quiero compartir con las personas que lee mi blog. A veces la vida te da sorpresas, unas veces buenas, otras malas, puedes tener mucho dinero o poco, puedes tener trabajo o no, puedes tener muchos amigos o pocos, puedes reir o llorar, puedes crecer en las dificultades o quejarte ante los demás, pero jamás pongas en duda la suerte que tenemos.
Pincha en el link.
Salu2.
Manual de supervivencia para padres primerizos
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Lesson three
Lee siempre el manual de instrucciones por muy simple que parezca el asunto.
Los hombres por naturaleza (quizás no todos, pero sí la mayoría) somos despreocupados, algo pasotas, vivimos más el día a día sin preocuparnos muchos el futuro, etc..., y... seguros de nosotros mismos, demasiado diría yo. Y por culpa de esa, digamos, confianza, el otro día (en realidad ya hace más de un mes que sucedió) me las vi y me las deseé para poner el porta-bebé en el coche.
Una semana antes.
Davi: Maikel tienes que mirar el manual de instrucciones del maxi cosi para ver como se pone para ir el viernes a visitar a tu abuela.
Maikel: Sí, es verdad, a ver si esta tarde lo leo.
Mi cabeza: Vaya tontería, seguro que es una chorrada y me voy a tener que leer la mierda esa.
Dos días antes.
D: ¿Ya miraste el manual?
M: Chacho, es verdad. Ah, pero eso nada, luego me bajo con él al coche y miro como se pone.
M c: Ños, ahora que me senté. Siempre me dice las cosas cuando me siento.
Día de actos.
D: ¿Ya lo miraste?
M c: Coño.
M: Bah, se me olvidó, pero seguro que es fácil. Hay una pegatina por fuera que te indica. Mira, pasas el cinto por aquí, y por aquí, luego por aquí y después por...
D: Bueno, bueno, tu sabrás.
Entonces llegamos al coche y yo, too' chulito, desencajo el porta-bebé del carro y lo meto en el coche con el niño dormido y con una solaja que pa' qué. Todo esto bajo la atenta mirada de mi novia esperando que cometiera ese fatídico error. Nada mas meterlo en el coche vi que no sería tarea fácil. Ya, con algo de nervio me puse a mirar la pegatina de nuevo y las cuñas por donde se suponía que iba el cinto.
D: Mira ver, que hace calor. ¿Qué estás mirando?
M c: Mierda, mierda y mierda, me cago en...
M: Sólo estoy colocando bien la sillita.
Más o menos lo puse como pude y me costaron mis gotas de sudor, que sólo eran las diez de la mañana y ya estaba pa' irme a la ducha. Davi se subió en el coche y (como mujer precavida que es) empezó a mover la sillita. Yo mientras me subí para arrancar.
D: Esto no está bien.
M: Que sí.
A esas alturas yo ya había avanzado unos metros con el coche.
D: Que no, que esto se mueve.
M: Pues si se mueve es por que es así.
D: Que no.
M c: Pues si es así que quieres.
D: Y esto (refiriéndose a una de las cuñas)
M: Pues será cuando pones la sillita por el otro lado. Yo que sé.
D: Que no, que esto se mueve, pues vaya mierda.
M: Espera que paro.
Paré nuevamente y me bajé. Volví a mirar todo de arriba a abajo, para ese entonces mi camisa parecía una licra por el sudor, hasta que al fin dí con la solución. El cinto tenía que pasar completamente por encima de los pies del niño entrando por las dos cuñas, sí, esa que yo había dicho que era para cuando se colocaba la silla en el otro lado del asiento, y luego pasar el cinto por detrás y colocarlo en la tercera cuña. Cuando al fin lo coloqué correctamente miré a Davi mientras los goterones de sudor caían por mi frente.
D: Te queda bien, "cabezuo".
Conclusión: las mujeres casi siempre tienen razón y los manuales están para leerlos. Lo primero siempre lo pondré en duda, aunque sea verdad y lo segundo... ya veremos.
Salu2.
Un fenómeno llamado Millenium
miércoles 4 de noviembre de 2009 - - 2 Comments
Últimamente siempre que hablo de libros con alguien no hay ni una sola persona que no haya leído o esté leyendo la ya más que famosa trilogía de Stieg Larsson, un periodista y escritor sueco que murió sin saborear las mieles del éxito, y me encuentro en un dilema: Tengo ganas de leérmelo, pero también tengo una lista de libros que he ido posponiendo y digo yo que algún día los tendré que leer. Además ahora casi leo a cuenta gotas.
Stieg Larsson tenía claro, desde joven, que algún día sería escritor de novela negra, cuando cumplió 47 años dijo que había llegado el momento de escribir, y parecía que tenía ganas porque las tres novelas las terminó en menos de dos años y medio y no son precisamente poseedoras de pocas páginas. Cuando al fin las entregó a la editorial falleció a los pocos días de un ataque al corazón (curiosamente uno de los personajes de la tercera novela muere de la misma forma que Larsson) y no pudo ver publicadas sus obras ni ver en el fenómeno social en que se han convertido, pero no es de extrañar su muerte porque desde que comenzó a escribir llevaba una vida frenética, estresante, trabajando día y noche y con una taza de café siempre en la mano (Era capaz de pegarse entre 12 a 16 horas frente a su ordenador).

El día en que murió llegó al edificio donde se encuentran ubicadas las oficinas de la revista Expo, de la fue fundador y director, y pulsó el botón del ascensor, pero este no funcionaba así que subió los siete pisos a pie; a la media hora su corazón no aguantó más.

Larsson introdujo todo lo que conocía en sus novelas, desde su lugar de trabajo (un periódico) hasta una pequeña casa roja en la que vivió en su infancia con sus abuelos, porque su padre era tan pobre que no tenía ni trabajo ni hogar, que es habitada por uno de los personajes cuando se pone a investigar. También coincidía que de último sólo se alimentaba de comida rápida o comida basura, como quieran llamarla, como un personaje de su segundo libro.
A pesar de todo Larsson estaba seguro de que sus novelas serían un éxito comercial, se lo comentaba a los amigos e incluso le había dicho a su mujer que serían su plan de pensiones.
Como curiosidad (una más) decir que el último libro de la trilogía era en realidad es el tercero de diez en total y su mujer posee los primeros capítulos del cuarto.
Salu2
La lasagna de Iban
lunes 2 de noviembre de 2009 - - 3 Comments
Tal como mi amiga Cris a bautizado las fotos de la cena dejo yo el título del post.
El 23 de octubre, nos reunimos un grupo de amigos a cenar. La consigna era la siguiente: Cada persona o pareja (según el caso, que no vamos a discriminar a nadie) tendría que llevar algo.

(La tropa al completo)
Ibán hizo una magnifica lasaña como plato principal demostrando por fin a Cristina lo buena que la hace y un flan casero de estos que tiran pa' tras del gustazo que te da al comerlo (si no que se lo pregunten a Davi).

(Ibán encantado viendo como nos comíamos su lasaña)
Cristina y Manu llevaron unos canapés de queso azul y nueces muy ricos.

(Davi en un ataque de risa cuando le dijeron que para ella había doble ración de flan)
Badi, Oli y Ana llevaron la bebida y una quesada para en postre.

(El grupo ganador del juego de las películas)
Davi y yo llevamos unos huevos rellenos que si nadie me mintió, estaban buenos o por lo menos a casi todos gustó.

(Yo recogiendo los platos y atrás Ibán cabreado preguntando quién había dejado la lasaña)
Y Roberto, el anfitrión de la cena, ponía el vino y la casa, que no es poco.

(Roberto, disimulando ante Ibán, porque no consigió comerse toda la lasaña)
Sin nadie saberlo había una sorpresa para todos que se descubrió cuando en un ataque de nervios de Roberto(a los que yo estoy acostumbrado, pero había gente que flipó un poco) gritó, mientras sus manos se movían convulsibamente , casi tanto como Iban intentando dar pistas en el juego de Adivina la Película,: ¡O te comes el huevo o rompo el mantel!

(En medio del juego Roberto intentando explicar que el gesto de untar pan no tiene nada que ver con cocodrilo)
En ese momento, bajo la atónita mirada de propios y extraños empezó a romper el bonito papel morado que había puesto. Yo observaba la situación con tranquilidad pensando: A mí también me gusta romper los mantelitos de papel, pero por lo menos espero a terminar de comer. Unos segundos después Davi gritó muerta de risa: ¡Hay, pero si soy yo!

(panorámica del mantel confeccionado con fotos de todos los asistentes a la cena)
Resulta que el ataque de cólera se debía a que se había currado un mantel con fotos de todos los presentes y con los significados de cada uno de nuestros nombres. Entre la histeria y la sorpresa todos empezamos a romper el mantel morado dejando al descubierto el auténtico mantel. Aún hoy me estoy preguntando cómo se le ocurrió la idea.
Y es que Roberto es mucho Roberto, fuente inagotable de ideas, y si no como me dijo él: Hay Maikel ¿de verdad pensabas que no iba a sorprender?
Pues sorprendió y mucho. Felicidades.
Salu2.
De libros va la cosa
jueves 29 de octubre de 2009 - - 2 Comments
Dejando atrás tantos libros en busca de códigos secretos, magos luchando contra el mal desde un colegio de magia, chicas enamoradas irremediablemente de vampiros, mujeres atormentadas con cerillas y gasolina, catedrales cerca del mar, sombras que mueve el viento, niños con curiosos pijamas rayados o anillos capaces de controlar a otros anillos, se encuentran títulos atractivos capaces de revitalizar la lectura (Que conste que soy fan de todos los anteriormente nombrados).
Hace aproximadamente 10 años (joer, como pasa el tiempo) llegó a mis manos en forma de regalo un libro que, para mi sorpresa, se convirtió en unos de mis favoritos dentro de mi pequeña biblioteca particular.

Marc Levy, un arquitecto francés afincado en San Francisco, de hecho su primer libro transcurre en ese lugar, decidió un día escribir, sin muchas pretensiones, un libro para su hijo sin esperar la gran repercusión que tendría. Hoy en día lleva a sus espaldas nueve libros, casi uno por año y es uno de los escritores más leídos en su país, además se ha trasladado al cine su primer título, mi primera incursión en su mundo y está pensando en dirigir su primera película. Sin duda alguna es el primero, "Ojalá fuera cierto" el más bonito y recordado, pero sólo por eso, por ser el primero, porque fue el que lo dio a conocer.

Es un escritor que no se detiene mucho a describir lugares, situaciones, paisajes... quizás sea eso lo que hace que sus libros sean tan amenos, divertidos y fáciles de leer, él se centra en la historia, en los sentimientos de sus personajes...
Cinco años después escribió la esperada segunda parte de "Ojalá fuera cierto" sin perder, bajo mi punto de vista, un ápice de calidad ni en el argumento ni en su forma de escribir.
¿Que por qué cuento esto? Porque el pasado domingo, llegó a mis manos, nuevamente en forma de regalo, su penúltimo libro y aunque estaba casi terminando uno, no me he resistido a abrirlo y empezar a leer las primeras páginas, comprobando una vez más que no me va a defraudar.

Les dejo la lista de títulos que tiene publicados, pero eso sí, si se deciden a leer alguno (a esta altura ya sabrán cual les recomiendo) tienen que saber que son o suelen ser (no puedo decir todos, porque no los he leído todos) comedias románticas y que a mi me sirven como un pequeño kik kak entre tocho y tocho.
2000 Ojalá fuera cierto
2001 La mirada de una mujer
2003 Siete días para una eternidad
2004 La próxima vez
2005 Volver a verte
2006 Mis amigos, mis amores
2007 Los hijos de la libertad
2008 Las cosas que no nos dijimos
2009 El primer día
Salu2.
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